Pesaba 3,2 kilos (ni que fuera un bebé) y, como veis, el mar estaba bastante picado.
Aquí se aprecian las rocas que hay del otro lado del dique, quizá me pasé con el musgo, pero estaban muy buenas, son bizcobolas (bizcocho desmigado mezclado con crema de queso).
Como el dique está lleno de gatos, no podía faltar uno que vigilara a los nadadores y éste como veis es el de la canción de Roberto Carlos: "el gato que está triste y azul nunca se olvida que fuiste mía..."
La tarta está toda cubierta de fondant con sabor naranja y el agua y la espuma blanca son de glaçe real, también los nadadores, patitos y gatito son de fondant y el faro es de pasta de goma (más dura para que aguante la verticalidad).
Al igual que en la realidad, también hay un nadador que no puede más y pide ayuda. Pero como la zodiac es bastante pequeña para poner en ella a los de protección civil, pues ésta es teledirigida, ala, así de chula ella.
Este nadador ya está dando la vuelta a la boya (obligatorio), venga!, ánimo!, que ya sólo queda la mitad del recorrido.
Si, ya sé que no hay patitos en el dique, pero es que estos eran muy graciosos y ahí van.
Y aquí veis el corte de la tarta (que penita daba cortarla). La parte del agua es de bizcocho de limón relleno de crema de limón y la parte del dique es un brownie de chocolate relleno de crema de fresa, uuummm, deliciosa.